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Los altos precios de los comestibles y de los combustibles están generando presiones inflacionarias en la economía mundial. Las alzas recientes en los precios de las materias primas han sido causadas por el crecimiento espectacular de China e India, por la caída del dólar frente a las principales monedas, así como por la creciente demanda generada por la producción de biocombustibles.
En Estados Unidos, a pesar del desliz de la economía hacia una recesión, los precios de la gasolina se están acercando a 4 dólares por galón, mientras que los precios de los comestibles también están aumentando. Eso ha empujado el índice de precios al consumidor a 4 por ciento en los últimos doce meses.
Lo mismo está sucediendo en la economía japonesa, donde la caída de precios, o la deflación, fue la preocupación principal de la última década. En contraste con los últimos dos años, cuando las alzas de pecios fueron de casi cero, el índice básico de precios al consumidor, en marzo, alcanzó 1,2 por ciento, la cifra más alta de los últimos diez años.
La Unión Europea y otras economías asiáticas, tales como China, Singapur, y Vietnam, también están tratando de controlar la inflación, al igual que en India, Rusia y Sudáfrica. América Latina no es una excepción. Argentina y Venezuela tienen inflación de dos dígitos, mientras que los bancos centrales de Brasil y Chile han aumentado la tasa de interés. Asimismo, los productores agrícolas en Argentina están protestando contra las medidas anti inflacionarias adoptadas por el gobierno.
Para controlar la inflación en medio de lo que ya es una desaceleración de la economía mundial, causada primordialmente por la recesión en Estados Unidos, los bancos centrales se volcarán a aumentar las tasas de interés, lo cual profundizará y prolongará la desaceleración.
Analista y consultor internacional, ex-Director de la Oficina de la CEPAL en Washington. Comentarista de CNN en Español TV y radio
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